Estoy cansada, cansada de tratar
de todos los días cerrar un ciclo, uno de tantos, uno de un millón. Quisiera
absorber toda esa energía y convertirla en un hecho insólito, en actividades
que le den armonía a mi vida.
Quisiera desaparecer y la verdad
no dudaría en hacerlo, maldita sea el día o la hora en la cual deje de sentir
felicidad y ganas de seguir con mi vida.
No se como decirle a mamá que ya
no puedo estar a su lado, se que ella siente algo de culpa, aunque quizás nunca
lo muestre, estoy cansada de ser señalada, de andar escondiéndome para reprimir
mis sentimientos, de ver al pasado y no aceptar el presente. Estoy harta de mi
vida.
Dicen que huir es de los cobardes,
pero yo no lo creo y ni siquiera lo veo de tal manera, huir no es para cobardes,
es solamente la etapa en la que sabes y reconoces que has perdido la batalla.
Todas las mañanas es lo mismo, al
levantarte tienes tu primera guerra, el sueño… Y es que el miedo, la angustia o
cualquiera que haya sido tu última batalla no te dejo dormir o por lo menos
descansar. Posteriormente te miras al espejo y vez ese rostro, pálido con
grandes ojeras y por si fuera poco con unos grandes ojos hinchados por que
lloraste. Por si fuera poco, te ves con asco todo tu cuerpo te parece una gran catástrofe,
estas harta y lloras un poco más, lo único bueno que te puede pasar es que,
aunque salgas con tus ojos irritados y llorosos puedes decir que te a entrado
un poco de jabón a ellos.
Posteriormente en el desayuno,
sientes un gran asco y no es precisamente por la comida, tu estomago se lleno
de angustia que te lo ha revuelto y no te entra nada, de ahí tu primera pelea
en casa por no desayunar, no tienes cabeza para discutir y sales huyendo.
Al llegar a tu destino vez a
todos y algunos se te hacen indiferentes, ahí viene, ¿lo sientes?, es tu cabeza
dándote pequeños achaques de nuevo, y es que vez a todos felices, tranquilos,
positivos que te preguntas ¿Qué me pasa? ¿Por qué no estoy así de feliz?,
MALDITA SEA!!
Y así va tu día hasta regresar a
casa, dándote de topes, muriendo de tristeza, viendo como la gente te voltea a
ver en el autobús por que de tus ojos salen lágrimas, lo mejor que pudiste
hacer fue crear una playlist con tus canciones más tristes, y la gente te dice
loca por eso, ingenuos que más quisiera deshacerme de este dolor, de mí. Cuando
llegas casa optas por no cenar, pues a tus ojos les urge por drenarse, entras a
tu habitación, tiras las cosas al piso y te tumbas en tu cama abrasando tu almohada,
lloras y lloras hasta que te sientas seca o por lo menos tengas la esperanza de
dormir un poco, aunque sabes que a media noche tu mayor problema te levantara
con el grito mudo, te tocan a la puerta y lo único que puedes y debes de decir
es ¡Estoy Bien, no necesito nada, gracias.!, le has ensayado tanto que no puede
fallar. Cierras tus ojos y tratas de perderte, esperando no ver mañana la luz
del día.